Empieza por las edades y las expectativas
Pueden participar niños desde los dos años, aunque se recomienda la experiencia a partir de los cuatro. Los menores de trece años necesitan un adulto responsable. Indica la edad de cada niño y pregunta cómo debe acompañarlo el adulto durante la sesión. Estas edades sirven para preparar una propuesta adecuada; las actividades y el tiempo de participación dependerán de cada niño.
Cuéntanos cómo se siente cada miembro de la familia
Explica si tus hijos son observadores curiosos, participantes entusiastas o si les genera dudas conocer a un instructor en un entorno nuevo. Incluye también los intereses de los adultos. Pregunta cómo se introduce la participación, si puede asistir un familiar que solo observe y qué ocurre si alguien quiere hacer una pausa. La sesión dura aproximadamente noventa minutos, así que aclara el formato y las necesidades prácticas antes de incluirla en un día muy ocupado. No presupongas que la edad determina por sí sola la confianza o la comodidad.

Ayuda a los niños a preparar la visita
Antes de la visita, comparte las indicaciones de llegada confirmadas, la orientación sobre ropa y lo que el organizador haya explicado sobre la experiencia. Pregunta por los vestuarios y las instalaciones que necesita tu familia. Se recomienda solicitar las reservas privadas con al menos dos semanas de antelación, para disponer de tiempo para estos detalles. Presenta la sesión a los niños como una oportunidad para aprender y preguntar. Deja las actividades físicas concretas en manos del instructor y evita prometer un combate, una foto o un momento individual que no se haya acordado.
